Revista cultural de la Biblioteca del IES Arjé



lunes, 6 de junio de 2011

Ecuación literaria nº 6, la última


Aquí va la última de las ecuaciones culturales que os ha ido proponiendo La Torre de Papel a lo largo del curso, con objeto de probar vuestra pericia deductiva, inquietud cultural y conocimientos librescos, además de vuestra desenvoltura resolviendo pesquisas como investigadores culturales. Enhorabuena a todos los merodeadores de la Torre que han decidido viajar con nosotros a este "Mundo Sumergido" que hoy termina. Con todo, aún queda el redoble final: veremos quién es capaz de resolver esta última propuesta.

Hoy buscamos un libro. Este libro se publicó el mismo año en que falleció un poeta nicaragüense que escribía azul, y en el que nacía un arriesgado poeta español que pedía la paz y la palabra. El libro que hoy buscamos es también de poesía. Un año después de la publicación de este libro, Rusia tuvo su más famoso y revolucionario mes de Octubre. Nuestro libro se escribió justo cien años después de que naciera una de las hermanas escritoras más célebres de la literatura inglesa, la autora de Jane Eyre, y de que un gran pintor romántico alemán pintara el cuadro que ilustra esta entrada. Por si aún no lo sabes, el libro del que hablamos, que es producto de un viaje, se escribió exactamente trescientos años después de la muerte del escritor español que figura en las monedas de 50 céntimos, y su autor alcanzó a ganar el Premio Nobel justamente 40 años después de haberlo escrito. ¿De qué libro hablamos?

miércoles, 1 de junio de 2011

Libros en la carretera


No recuerdo muy bien quién dijo (aunque tengo por costumbre endosarle a Oscar Wilde todas las citas dudosas) aquello de “todos los libros cuentan lo mismo: el paso de la adolescencia a la madurez”. Justo. O por decirlo de otro modo: el paso desde cuando sientes que nadie en el mundo te entiende, a cuando comprendes al fin que es al mundo al que no hay quien lo entienda. En realidad, todas las novelas buenas son así, “de aprendizaje” (los alemanes utilizan un palabro rarísimo “bildungsroman”: novelas de construcción o conocimiento). Pero dentro de estas, hay varios subgéneros: uno de los más interesantes son las novelas de carretera. A ellas vamos a dedicar "el Guardián" de este mes, para que, ahora que acaba el curso y se inician a su vez tantas otras cosas, nadie olvide que el movimiento se demuestra andando, y que las carreteras, aunque a veces puedan parecernos largas, llevan siempre a algún sitio.

Las novelas “de carretera” (no confundir con “mapas de carreteras”) en realidad son libros que en el fondo no cuentan más que un viaje, sólo que la persona que lo realiza al final acaba no pareciéndose ni a sí misma. La verdadera patria de las novelas de carretera ha sido sin duda EE UU, un país lleno de autopistas y de tipos perdidos. A veces incluso de tipos perdidos en la autopista. Supongo que tendrá algo que ver todo ese rollo del “far west”, de la conquista del oeste con tipos duros que se curten cruzando praderas infinitas mientras sobreviven a toda clase de peligros emboscados.

La más famosa novela de este estilo la escribió Jack Kerouac en un rollo de papel continuo largo en si mismo como una carretera, y así se llamaba, de hecho: En la carretera (traducida a veces como “en el camino”). Y le salieron mil imitadores queriendo contar ese viaje loco que cambia tu vida para siempre. Incluso Julio Cortázar escribió con mucho cachondeo una novela de “carretera”, Los autonautas de la cosmopista. Pero no nos engañemos, los dueños del género han sido siempre los yanquis (aunque la mejor novela “de carretera” americana, Lolita, la escribiera en realidad un ruso, Vladimir Nabokov). Títulos hay muchos: desde maravillas como Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta de Robert M. Pirsig (libro de cabecera de infinitos viajeros entregados a conocerse a si mismos viajando en trenes de tercera clase) hasta desfases como Miedo y asco en Las Vegas de Hunter S. Thompson (obra fundacional del periodismo gonzo, en que el cronista usa sobre si mismo las prácticas más delirantes) . No obstante, yo sentí siempre predilección por El guardián entre el centeno de J. D. Salinger, una increíble novela de carretera “a pie”, y por La conjura de los necios de John Kennedy Toole, desquiciada y heroica novela "underground", donde ninguno de los inolvidables personajes que la pueblan va, en realidad, a ningún sitio, pero no paran de dar vueltas durante todo el libro.

Aunque si hemos de buscar los antecedentes de tan singular subgénero en realidad Don Quijote era ya una espléndida novela de carretera, o de... veredas, donde un chiflado con ideales y un campesino sin tierras se recorren los caminos de España hasta caerse muertos… de desilusión. Y, si así nos ponemos, es probable que la mejor novela de carretera de todos los tiempos no se desarrolle en la carretera sino en el mar: es La Odisea, de Homero, el más alto viaje al interior de uno mismo que vieron los siglos pasados y podrán ver los venideros.
P.D. El cuadro del principio, Rieles al atardecer, corresponde a otro ilustre explorador de nuestros interiores, el también norteamericano Edward Hopper.

jueves, 26 de mayo de 2011

El camino




Ya que tenemos en esta nuestra biblioteca ideal a un gran poeta rural, vamos a incorporar a ella también un novelista, el escritor vallisoletano Miguel Delibes, fallecido en Marzo de 2010. Aunque, lo difícil, en este caso,sería escoger, de entre los suyos, un libro en especial, pues todos rayan a gran altura. De entre los mejores, El príncipe destronado, sobre la sensación de desplazamiento que sufren los hijos mayores cuando nace su hermano pequeño; o Los Santos Inocentes, una singular novela rural ¡de vanguardia! que cuenta, sin necesidad de ningún punto ortográfico, una tremenda historia de sumisión y clasismo.
Nosotros, en cambio, nos hemos decidido por El Camino, un título de 1950, tan sencillo como la historia de unos traviesos niños ("el mochuelo", "el moñigo" y el "tiñoso") en un pueblo manchego de posguerra. Entre las virtudes de este libro imprescindible están las de ser un canto a esas cosas que definitivamente se van perdiendo como lágrimas en la lluvia: el mundo de la infancia, ahora tan sacudida por la publicidad y la televisión (ahora todas las niñas quieren ser "spice girls" y los niños "backstreet boys"; ¡qué pena, qué de sensaciones maravillosas se pierden!); la sencillez y la humildad, absolutamente arruinadas hoy en este tan narcisista mundo nuestro; y el mundo rural, con sus hermosos secretos hoy despreciados en esta estresante vida moderna donde nos da verguenza casi ser "de pueblo", y donde todas las ciudades aspiran a ser descomunales Manhattans engullendo lo que encuentran a su paso.
Con un manejo admirable de la lengua española, escrita y hablada, Miguel Delibes nos ofrece en El Camino una inolvidable lección de vida, que estará presente en nosotros, aunque él haya dejado ya de estarlo. Si no lo habéis leído ya estáis tardando...

viernes, 13 de mayo de 2011

Paul Weller, the changingman

Aunque últimamente se haya intentado su “resurrección”, tanto en su versión más palúdica y de “ojos azules” (Amy Winehouse, Craig David, o Duffy), como en otra vertiente más enérgica y racial (Alicia Keys, Joss Stone...), si el soul, hoy por hoy, tiene un hijo en la tierra, ese es, sin duda, Paul Weller. Y lo es, sobre todo, porque ha sabido aderezar a la profunda raíz soul de su música, la energía del rock, la banalidad sólo aparente del pop y la actitud estética del mundo “mod” dentro de un estilo inconfundible. En realidad, quizás es tan sólo eso: estilo. Paul Weller no es sólo el músico de los 70 en activo que mejor ha soportado el paso (y el peso) del tiempo, adaptándose como un verdadero camaleón a todas las tendencias sin perder su esencia, sino que es una de las figuras más importantes de la música popular de nuestro tiempo. Quizá el padre y el hijo, y el espíritu santo de la música actual.
Pagó su tributo a la música punk que se estilaba en su Inglaterra natal con la fundación en los últimos 70 de The Jam, grupo mítico donde los haya. Pero, paradójicamente, los Jam eran el canto de cisne de una tendencia ya en declive, y su defunción la firmaba un veinteañero apenas, sin complejos y algo narcisista.
(aquí están los Jam haciendo apología del underground en unos de sus "singles" mod por excelencia)







The Style Council, que Paul fundó ya en los 80, se parecía mucho más ya al verdadero Paul Weller. Aunque haya sido un grupo en general muy mal tratado, The Style Council, que suena para mí a pura adolescencia (con el eco melancólico de lo definitivamente perdido), es el más grande grupo pop de la historia (excepción hecha de los Beatles), y discos como “Café bleu”, o “Confessions of a pop Group” no harán sino confirmarlo. Los Council combinaban la ingenuidad y las, a veces duras, enseñanzas de la vida en un entramado musical riquísimo mestizo con el soul, el pop, el funk, y el aire cool de los adolescentes intelctuales de los 80.
(Aquí podéis verlos en directo con su clásico "The lodgers". Atención al peinado de Paul y a la impetuosa belleza de Dee C. Lee, su mujer de entonces)




Lanzado ya a su aún muy viva carrera en solitario, Weller encadenó varias obras maestras de esa música tan suya que mezcla R & B, rock, funk, pop y, sobre todo, soul, mucho soul: “Paul Weller”, “Wildwood”, “Stanley Road”, “Heavy Soul”. .. son discos demoledores, piezas maestras de un siglo que terminaba. Y, lo más importante, conquistaban imparablemente la modernidad recurriendo a lo más antiguo.

En lo que va de siglo Weller, que parece haber firmado un pacto con el diablo, no sólo parece más joven que nunca, sino que está continuamente dando a luz discos inaugurales, piezas del puzzle siempre inacabado del futuro. “Studio 150”, reconfortante modernización de sus temas favoritos de siempre, “As is now”, o su última hazaña, “22 dreams”, no nos dejarán mentir.






De “Ocean Colour Scene” a “Franz Ferdinanz”, pasndo por infinidad de grupitos souleros, muchos son los que se han declarado discípulos del maestro, the “father mod”, Paul Weller, pero ninguno tiene su estilo, su irresistible “feeling”, su explosiva manera de sonar siempre más moderno que nadie.


Bonus track: por si alguien dudaba de la profundidad soul de la música de weller, aquí lo tenemos en directo haciendo una versión del himno souler por excelencia: "what´s going on" de Marvin Gaye. De nada:

lunes, 9 de mayo de 2011

Ecuación literaria nº 5. De habla hispana.


El hipercalifragilístico concurso de investigación literaria "El Mundo Sumergido" ataca de nuevo. Esta vez con la 5ª de las ecuaciones culturales, para las que, como siempre, deberéis demostrar vuestra pericia resolviendo todos los enigmas planteados.

Hace ahora justo doscientos años, y el mismo año en el que nacía el gran compositor húngaro de la imagen, se proclamaba también la independencia de un importante país de Hispanoamérica, del que llegó a ser presidente algún tiempo después un importante escritor, autor de una de las grandes novelas en español del S.XX (recientemente convertida en tele-novela). Su mandato como presidente, que duró poco tiempo, se inició el año de la muerte de un gran lider espiritual hindú, símbolo mundial de la paz. El autor del que estamos hablando publicó su obra maestra el año del "crack" o primera gran crisis económica, y murió el mismo año en que el hombre pisó por la luna por primera vez. ¿de quién estamos hablando?

sábado, 30 de abril de 2011

Los Olvidados




Es curioso que la literatura, que se inventó para que no nos olvidáramos de las cosas, esté curiosamente llena de autores olvidados, autores cuyos nombres nos suenan menos que los de los componentes del equipo de waterpolo de Burkina Fasso. Y es pena porque parece que en esto de la literatura se ha impuesto también lo de "Los 40 Principales"; esto es: te repito mil veces la canción hasta que te parezca buena, así que si no te suena es porque es mala. Por eso, si en El Guardián de Marzo hablamos de escritores que buscaron a propósito ser olvidados, hoy catalogaremos aquellos que se merecían algo más que la pesada losa que el olvido dejó caer sobre ellos.
Empezando por el principio. En la antigüedad hay ya un olvido imperdonable: el de Hesíodo, que menos mal que no alcanzó a ver cómo Homero se llevaba toda la fama y a él no le quedaban ni las migajas, que si no Los Trabajos y los Días lo escribe su tía. Otro caso que se las trae es el del más grande de los poetas medievales, Omar Khayyam, al que le tocó ser persa en un mundo cristianizándose a toda mecha, así que de sus increíbles Robbayatt ni a dios (ni a alá) muy buenas.
En el cambio del S.XIX al XX hay tres olvidos casi delictivos: el primero el novelista y poeta suizo Robert Walser, sin el que Kafka no sería nada, y al que, después de escribir obras maestras como El Ayudante o Jakob Von Gunten, le dio tiempo de volverse loco y vivir ¡30 años sin hablar! en un manicomio de Herissau. Así que ni él estuvo para hablar en su favor. Otro que tal baila: Knut Hamsun, que en Noruega debe ser Dios, pero ¿a quién le interesa un dios noruego? Antes de recibir el Premio Nobel escribió Hambre, y después de recibirlo Pan, pero ni la una ni la otra le dieron de comer, para qué engañarnos. Aunque tal vez el caso más triste sea el del francés Jules Renard, porque él sí buscó con ahinco una fama que le fue esquiva. Contemporáneo y maestro de Maupassant, Flaubert, Mallarmé o Toulouse-Lautrec, escribió un monumental Diario en el que se queja a menudo de la penosa cárcel del desprecio y del olvido ("sé que todos los grandes hombres fueron ignorados en vida, pero yo no soy un gran hombre, así que preferiría ser famoso inmediatamente", escribió).
Entre nosotros la verdad es que el catálogo de raros y olvidados es bastante copioso. Está el decadente Alejandro Sawa, borrachuzo genial que se perforó el estómago cuando en realidad lo que pretendía era perforar las entrañas de la sociedad burguesa. O el boxeador anarquista Andrés Carranque de Ríos, que pasó de estibador de barcos a estrella de cine mientras escribía La vida difícil. O el espantoso gordo Antonio de Hoyos, marqués de Vinent, modernista y dandy, frecuentador de chulos y torerillos de poca monta, y víctima incluso de palizas en oscuros callejones, que en El pecado y la noche hizo la crónica de las crónicas sobre la nocturnidad y su alevosía. O José Mas, autor de El rebaño hambriento de la tierra feraz, prodigiosa recreación de la historia de España, hoy inencontrable. Y, para acabar, todo un maldito: el novelista sevillano Alfonso Grosso, probablemente el mayor narrador español de su siglo y al que se negó el pan y la sal de la memoria por hacer descrito la cara oculta de todo el tinglado rociero en Con flores a María. Dejó algunas obras maestras como Florido Mayo o Un cielo difícilmente azul que para él en verdad fue casi negro.
Y sin embargo hay autores a los que, como a Elektra, les sienta bien el luto, y les pega ser mártires del olvido porque, como decía Oscar Wilde, hay que preferir siempre lo más trágico.

jueves, 28 de abril de 2011

Miguel Hernández



Retoñarán aladas de savia sin otoño /
reliquias de mi cuerpo que pierdo a cada herida.


Si los poetas, como decía León Felipe, no tienen biografía sino destino, el de Miguel Hernández fue uno de los más trágicos. Sacudido por miserias, pobreza, hambre, desprecios y mil mezquindades, Miguel ha pasado a la gran historia de la poesía sin ningún tipo de "marketing", sin "padrinos" (los poetas de la Generación del 27, como ya se sabe, fueron miserables con él, mirándolo por encima del hombro, como el "paleto" ese de pueblo, que escribía poemas). En definitiva, ha alcanzado el futuro sin nadie que hablara a su favor. Y sin embargo es acaso el poeta más verdadero que haya dado nuestra lengua: un poeta sin trampa ni cartón, un lírico de la entraña de la tierra, sin más recursos que su palabra, siempre encendida como una linterna. Apenas un puñado de versos sin artificio, libros magistrales como El Rayo que no cesa o Cancionero de ausencias, su ejemplo de lucha en las trincheras en las que se desangraba España ("para la libertad /sangro, lucho y pervivo", había dicho), y apenas este dibujo que le hiciera en la cárcel su compañero de celda Antonio Buero Vallejo, y nada más. Nada. No pudo. No le dejaron. Miguel nos dejó para siempre, a los treinta y dos años, una noche de Marzo para siempre oscura. Maestros rurales, aceituneros, niños yunteros, mujeres "del frente", sopas de cebolla y almendros florecidos fueron su paisaje; el nuestro la savia sin otoño de su palabra siempre viva.

miércoles, 20 de abril de 2011

Cometas

En la foto: el cometa Hale-Bopp

Los cometas siempre han atraído nuestra atención debido a sus movimientos, esporádicas apariciones y formas espectaculares y raras.
Halley fue quién empezó a estudiarlos, demostrando que los vistos en los años 1531, 1607 y 1682 eran en realidad el mismo y que sus apariciones se daban cada 75,3 años, aunque con algunas diferencias debidas a las perturbaciones producidas por Júpiter y Saturno fundamentalmente. En su honor, dicho cometa recibió el nombre de Halley.
A los cometas, desde la antigüedad, se les ha atribuido el papel de mensajeros de catástrofes. Así, el cometa Halley, quizás la estrella de los Reyes Magos, fue en 1456 “el culpable de la toma de Constantinopla” (por lo que fue excomulgado). En su vuelta en 1910, el anuncio de que el espectro de la cola del cometa mostraba la presencia del venenoso gas cianógeno, junto con las informaciones de que la Tierra atravesaría su cola el 19 de mayo de dicho año, provocó oleadas de pánico y suicidios. En su última aparición, a finales de 1985 y principios de 1986, fue recibido por cinco naves espaciales: dos de la ex-Unión Soviética (llamadas VEGA), dos de Japón (Suisei y Sakigake) y una de la Agencia Europea del Espacio (Giotto), que fue la que más se le acercó. En marzo de 1997 se produjo el suicidio colectivo de 39 jóvenes de EE.UU. de una secta (Puerta del Cielo) que veneraba a Internet y a los extraterrestres, ya que según su líder, de esa manera sus almas subirían a una nave espacial que se encontraba detrás del cometa Hale-Bopp. Dicho cometa pudo ser contemplado a simple vista durante 18 meses, siendo uno de los más brillantes que se han visto en décadas. Tan brillante que fue descubierto por dos astrónomos aficionados desde los EE.UU. (Alan Hale y Thomas Bopp) en agosto de 1995, 20 meses antes de alcanzar su perihelio (el máximo acercamiento al Sol).



Vemos en la fotografía como el cometa Hale-Bopp se podía contemplar a simple vista.

Los cometas provienen principalmente de dos lugares, la Nube de Oort, situada entre 50.000 y 100.000 UA del Sol (1 UA, unidad astronómica, es la distancia media de la Tierra al Sol), y el Cinturón de Kuiper, localizado más allá de la órbita de Neptuno. La Nube de Oort, origen de los cometas de periodo largo, es una nube esférica hipotética (no observada directamente) de cometas y asteroides que se encuentra en los límites del Sistema Solar, casi a un año-luz del Sol. Los cometas de la Nube de Oort se encuentran muy poco ligados gravitacionalmente al Sol. Algunos de ellos, a causa de la interacción con alguna estrella próxima, son impulsados en dirección al Sistema Solar Interior. Al Cinturón de Kuiper, con forma de disco, se le considera la fuente de los cometas de periodo corto. Ocasionalmente, la órbita de un objeto del Cinturón de Kuiper se ve perturbada por las interacciones de los planetas gigantes de tal forma que cruza la órbita de Neptuno, con lo que es muy probable que tenga un encuentro cercano con Neptuno, que lo expulsará del Sistema Solar o lo enviará a una órbita que cruce la de los otros planteas gigantes o incluso hacia el Sistema Solar Interior.
La órbita de un cometa puede ser una hipérbola, una parábola o una elipse. Si describe una elipse pasa periódicamente por las cercanías del Sol. El Hale-Bopp tiene un período de 2537 años.
Hay más de 600 cometas catalogados, de los que 100 son de corto período (con intervalo de pasos sucesivos por las cercanías del Sol menor de 200 años). Para la mayoría de ellos la distancia más cercana al Sol es de unas 0,8 UA. Se han observado algunos cometas a 0,01 UA de la Tierra. Algunos cometas incluso han impactado en la Tierra. Según algunas teorías científicas, los cometas que impactaron en la Tierra cuando ésta se formó pudieron haber traído multitud de elementos químicos.
La masa media de los cometas es muy pequeña, mil millones de veces menor que la masa terrestre.
Cuando un cometa está muy lejos de nosotros su irradiancia se debe principalmente a la reflexión de la luz solar. Cuando está más cerca tiene el aspecto de una pequeña nube que se difumina desde el centro a los bordes. Se llama coma o cabellera, donde se distingue una zona más brillante y puntual, el núcleo. Al acercarse al Sol, la cabellera aumenta de tamaño y brillo y desarrolla la cola. Ésta se inicia en el núcleo y atraviesa la cabellera siempre en sentido opuesto al Sol. La cola desaparece al alejarse el cometa del Sol. Algunos cometas desarrollan varias colas. En particular, en el Hale-Bopp se podían observar a simple vista dos colas, una de gas y otra de polvo, y con potentes instrumentos con filtros específicos se llegó a observar una débil tercera cola de sodio. Hoy en día, todavía no se ha establecido cual es el mecanismo principal responsable de la creación de esta cola
El núcleo es una inmensa bola de hielo impuro. El 50 % puede ser H2O y el resto NH3, CO, CO2, Fe, Ni, Ca y compuestos orgánicos, entre otros. Debido a la radiación solar se produce la evaporación del hielo y la fotodisociación de moléculas complejas.
El radio del núcleo varía de unos cometas a otros entre unos pocos kilómetros y hasta más de 160 km de diámetro. Las fotografías del núcleo del Halley tomadas por la sonda Giotto revelaron un cuerpo de forma irregular de aproximadamente 16 x 8 x 8 km. Pero el Halley es muy superado en tamaño por el Hale-Bopp, con un núcleo de unos 40 km de lado.
Las partículas de la cabellera salen lanzadas a algunos metros por segundo en sentido contrario al Sol, alargándola y formando la cola, fenómeno en el que intervienen la presión de la radiación solar, la fuerza gravitatoria y el viento solar. Según la composición química tenemos dos tipos de colas. Las del tipo I están constituidas fundamentalmente por gas ionizado. Se ven azuladas. Las del tipo II son amarillas y tienen un espectro idéntico al del Sol, lo que indica que existe un proceso de reflexión de la luz solar producido por los granos de polvo. Las dimensiones de las colas varían de un cometa a otro. En un mismo cometa varía su longitud según la distancia al Sol. En algunos casos alcanzan los 160 millones de kilómetros.
Los cometas pierden de un 0,2 a un 0,5 % de materia en el perihelio. El Halley perdió 16 toneladas de agua por segundo en su último paso por las cercanías del Sol. La pérdida de masa, o en ocasiones la desintegración, es responsable de muchas lluvias de estrellas conocidas. En 1846 el cometa Biela se rompió en dos pedazos, que se volvieron a ver muy juntos en 1852. Desde 1872 constituye la lluvia de estrellas conocida por biélida.

viernes, 8 de abril de 2011

Ecuación literaria nº 4. Literatura y cine


Bien. Vamos a por la cuarta de las ecuaciones literarias que, desde La Torre de Papel, venimos proponiendo a nuestros lectores más esforzados. De momento, como ya sabéis, la reina indiscutible de este concurso submarino es Mª José, pero me consta que, de EEUU a Loja, hay gente dispuesta a ponerle difícil la victoria. Vamos a ver si lo consiguen. Recordad que, como siempre, hay que responder correctamente todas las incógnitas planteadas. Suerte.


El mismo año en que se inventó el cine y se proyectaron en París las primeras películas de la historia, un gran escritor español, ya aparecido en nuestras ecuaciones, publicó en Madrid la triste historia de un cura desgraciado. Esa novela fue llevada al cine el mismo año en que se nombró Papa al más renovador de todos los que han ocupado el Vaticano. El director de esa película era un aragonés, exiliado en México, cuya primera película (base del surrealismo cinematográfico) fue rodada precisamente en París en colaboración con un extraño artista catalán, inventor de unos relojes que no eran sólidos. Según las malas lenguas esta película hacía referencia en su título a un amigo de los directores, poeta granadino por más señas, y miembro de una generación literaria que toma su nombre del mismo año en que se rodó esta famosa película, la cual tenéis en la imagen ¿De qué diablos estamos hablando?

lunes, 4 de abril de 2011

II REPÚBLICA: ESTAMOS DE ANIVERSARIO

Iniciamos hoy la andadura de la esperada sección histórica de la Torre de Papel titulada “La máquina del tiempo”. Y qué mejor forma de comenzar que con una efeméride. Sí, como ya habréis supuesto (sobre todo los alumnos/as de 4º de E.S.O.), cumplimos este mes de abril el 80 aniversario de la proclamación de la II República en España. Con motivo de este aniversario, vamos a hacer una reflexión de lo que supuso la República en la España de 1931.


El 14 de abril de 1931 se proclama la II República en España, ante el clamor popular por el cambio de régimen político y el consiguiente abandono del poder por parte de Alfonso XIII, respetando así el resultado de las elecciones municipales celebradas pocos días antes y que dieron la victoria a la coalición republicano-socialista sobre todo en las grandes ciudades y regiones industrializadas de España. Es un momento de grandes ilusiones y esperanzas para muchos españoles como solución a los graves problemas económicos, sociales y políticos que vivía España. Es el momento de llevar a cabo una profunda remodelación del escenario político español, con el intento de crear un proyecto para modernizar y democratizar la sociedad española. Por todo ello es uno de los períodos más fascinantes de la Historia Contemporánea española. Una época que se abrió con grandes expectativas de modernización y que como sabemos acabó en una violenta Guerra Civil que durante tres años enfrentó a los españoles. El debate sobre los motivos del fracaso de la II República española aún está abierto, y la historiografía (estudio crítico de la Historia) sigue analizándolo.


Nosotros vamos a centrarnos en los aspectos más positivos que la República introdujo en España durante los años que perduró, como por ejemplo, el logro que trajo la Constitución de 1931: la consecución del voto femenino por primera vez en España, y con ello el sufragio universal, que podemos consultar en el artículo 36 de dicha Constitución, y que fue fruto de un largo debate en las Cortes españolas entre las únicas dos diputadas en aquel momento, Clara Campoamor y Victoria Kent, y el resto de diputados. Además se intentaron poner en marcha en este período una serie de reformas, dando así respuesta a los deseos de la mayoría de españoles que buscaban ese cambio. En concreto, citaremos la reforma educativa, que nos toca más de cerca.


Con la reforma en la educación, se pretendían una serie de objetivos: conseguir una escuela primaria pública, obligatoria para acabar con el analfabetismo que imperaba en nuestro país en este momento, laica (ya sabéis, desligada de la Iglesia), mixta (que en las clases hubiese niños y niñas juntos), construir 27.000 escuelas y aumentar el número de maestros. Además se propuso cambiar el sistema de enseñanza, en lugar de la recitación de lecciones de memoria, se impulsó una escuela donde los alumnos eran los protagonistas y donde se trató de educar en la igualdad. La reforma educativa fue sin duda alguna, una de las grandes reformas, pero como sabéis, la guerra acabó con todas estas esperanzas en el terreno de la educación.
Hemos tratado aquí la reforma de la educación, pero para pediros vuestra participación en esta celebración, os haré una pregunta a la que deberéis responder rápido, ¿qué otras reformas se ponen en marcha durante la II República? Espero vuestras respuestas….